Crecí con Bici

Jean-Baptiste Marckenson crecí en Belladère, una provincia de Haití fronterizo con República Dominicana, donde hice mi primera experiencia con la bicicleta. Pero mi madre nunca quiso comprarme una, porque ella tenía miedo que yo vaya accidentado en la calle y no vaya dar importancia a los estudios. Tenía a 10 años, cuando un vecino vino con una pequeña bicicleta 14 de color rojo para vender, tomé la bicicleta para probar estando contento, finalmente mi madre no me la compró. Eso no me quita el gusto, todos los sábados y miércoles yo voy al parque de la comuna que se llama Parque de Dumarsais Estimé, que lleva el nombre de un expresidente de Haití, quien fundó e inauguró la ciudad en el 31 de octubre de 1948, para arrendar bicicleta, uno pagaba por cada turno del parque o lo arrendar por una hora o más. Cada día he soñado tener mi propia bici, recuerdo cuando tenía como 5 años, hubo un grupo de jóvenes que vivían cerca de mi casa arreglaron sus bicicletas todos los días, y yo siempre recogí y almacené los partes dañados que ellos sacaron de su bici: Pedazo de cadenas, llantas rotas, cubiertas perforadas para que yo en un futuro haya podido montar mi propia bicicleta, pero un día mi madre echó todas mis piezas a la basura.Ha llegado un momento en lo cual  tuve la oportunidad de tener mi propia bicicleta sin la ayuda de nadie, tenía 15 años, yo compré primero un cuadro 18 y las partes aparte hasta que tengo las piezas para iniciar hacer mi bicicleta. A partir de este momento, entré al mundo de la bici. Empecé a reparar bici por dinero y vender y comprar también. Mi última bicicleta en Haití una Bici 22, de color amarillo con amortiguadores delante y atrás, la llamaron ‘’Pequeño amarillo”. Hasta ahora tengo la imagen en mi mente.

“Mi bicicleta roja, con amortiguador adelante y atrás, me ayuda a abrir el corazón de Santiago a ver si hay amor”.

Durante más más de 5 años mientras estudié en República Dominicana, dejé de montar a bicicleta ya que no había necesidad y era un poco peligroso en la calle que no tiene ciclovía. Sin embargo, al llegar a Santiago de Chile, Chile me devuelvo el gusto por la Bici. Me sorprende ver muchos(as) chilenos(as) andan en bicicleta para ir al trabajo, al gimnasio, a la universidad, a pasear, etc. Y lo bueno ciertas zonas tienen ciclovía y estacionamientos están en todo lado. Aunque ciertos choferes de vehículos de Santiago manejan como locos, eso no quitan el apetito a los ciclistas. Soy uno de ellos.

Donada por la organización FocoMigrante, mi bicicleta roja, con amortiguador adelante y atrás, me ayuda a abrir el corazón de Santiago a ver si hay amor. Yo recorro todas las ciclovías, para ir a la Universidad, al supermercado, al trabajo, a las reuniones… ahora me gusta más la bicicleta, me hace sentir una vez un ecociudadano del mundo.

Categorías: Focas

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