Me vine a Chile cargando 2 maletas, un coche y dos niños uno de 9 años y otro de 2 años, casi 80 kg de peso, rodando con ellos vía terrestre. Cruzar casi 9.000 km para encontrarnos con su Padre. Decidimos Chile por su progreso pujante, crecimiento económico y financiero, estabilidad, seguridad…y un mejor futuro para nuestros tesoros ya que mi hermosa Venezuela dejó de ser mi seguridad y tranquilidad.

Yo converso mucho con las personas y dialogando con la señora encargada de la portería del Colegio Miguel Cervantes, y escuchando cuanto he caminado y recorrido en mis escasas 14 semanas acá en Santiago de Chile, ella me refirió contactarme con Daniel. Dándole las gracias a Dios y por supuesto a Daniel, quien me indicó del programa de donación de bicis al migrante que llega a Chile. Aquel que viene con un presupuesto muy justo, con sacrificios y todas las esperanzas puestas en el esfuerzo mancomunado de la propia familia para salir adelante, para que ese migrante aprenda y conozca más a Chile transportando esas fuerzas y ganas de salir adelante en ese medio de transporte que puede llegar a ser tu aliado y cómplice en la obtención de un trabajo o como dicen acá de una pega.

¿Me ayudó la bici?...ciertamente sí, tanto así que estoy postulando para 2 trabajos de delevery en bici, pero como aún no tengo papeles, pero muchas ganas de echar hacia adelante y sacar a mi familia. Además que me permite hacer las cosas en menos tiempo, y eso es valioso.

"Para que ese migrante aprenda y conozca más a Chile transportando esas fuerzas y ganas de salir adelante en ese medio de transporte que puede llegar a ser tu aliado"

Categorías: Focas

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